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Por qué la tasa de hospitalización de pacientes con COVID-19 grave es mayor entre los vacunados.

Por Karina Acevedo Withehouse

Por la noche compartí un vídeo que me hicieron llegar y en el que muestran cómo los datos oficiales del Ministerio de Sanidad de España difieren de lo que muestran en las noticias en relación al porcentaje de personas que están en el hospital y en cuidados intensivos con cuadros COVID-19. Asimismo, en otros momentos he compartido con ustedes datos de Public Health England (el organismo gubernamental de Inglaterra que está recolectando y analizando los datos de COVID-19 en ese país).

El vídeo que compartí no lo elaboré yo, ni la persona que me lo compartió, pero me pareció muy importante pasárselos a ustedes ya que demuestra lo fácil que es confundir a la gente con datos cuando no se entienden algunos puntos claves. El vídeo muestra que lo que dicen los medios (en este caso “el 80% de los hospitalizados con COVID-19 severo son no-vacunados”) no tiene sustento, ya que en realidad es al revés: tanto los datos de España como los datos de Inglaterra muestran que es mayor la tasa de hospitalización de pacientes con COVID-19 grave entre los vacunados que los no vacunados. De eso no hay duda con base en los datos oficiales. Sin embargo, han surgido algunas preguntas y argumentos en respuesta a este vídeo y a otros datos semejantes, que aquí quiero ayudar a responder y aclarar.

Uno de los argumentos que ofrecen cuando ven que efectivamente es mayor el porcentaje de hospitalizaciones en los vacunados es: “claro que va a ser mayor en los vacunados si hay pocas personas no-vacunadas”. En realidad, este argumento no se sostiene, pero primero necesitamos aclarar que no es lo mismo un porcentaje que una tasa o que un número absoluto. Me explico: si solo nos fijamos en los porcentajes podría ser cierto ese argumento (el que puse arriba entre comillas). Imaginemos una ciudad con 1,000 habitantes donde circula el SARS-CoV-2 y para hacer más fácil la explicación vamos a imaginar que el número de habitantes se mantiene constante (nadie nace y nadie muere, ni siquiera de COVID-19, ¿vale?).

En ese escenario imaginado, hasta hace unos meses nadie estaba vacunado así que solamente se podía hablar de los casos de hospitalizaciones por COVID-19 en la población general, y vamos a imaginar que había por semana 100 hospitalizaciones. Claro, en ese momento nadie hacía una distinción de “casos de hospitalizaciones por COVID-19 entre las personas que habían tenido SARS-CoV-2 y se habían recuperado” (es decir, casos de hospitalizaciones en personas reinfectadas) y “casos de hospitalizaciones por COVID-19 en gente que no contaba con inmunidad”, solo se hablaba de casos de hospitalizaciones por COVID-19, pero eso es otro tema que en otro momento hablaremos.

Ahora bien, imaginemos que en 9 meses se logró vacunar al 90% de esa población de 1,000 personas. Esto quiere decir que en este momento hay 900 personas vacunadas y solamente 100 no lo están. Entonces, podríamos suponer que sería “lógico” que encontremos más porcentaje de hospitalizaciones (digamos 80%) por COVID-19 en personas vacunadas porque, al fin y al cabo, estos ahora son la mayoría en la población. Claro, las vacunas se supone que debieran evitar la enfermedad, pero dado que no somos ecuaciones matemáticas y que variamos mucho en cuanto a nuestros factores de riesgo y susceptibilidad, es posible que haya algunos que incluso inmunizados siguieran enfermando. Sin embargo, antes de cerrar ahí el argumento necesitamos saber qué significa ese 80% al que hacen referencia o, en otras palabras, a cuántas personas corresponde, porque ¡no es lo mismo el 80% de 10 casos, que de 100, que de 1,000!

Imaginemos que solamente han registrado 10 casos de hospitalizaciones en la última semana en esa población, y el 80% de estos (es decir, 8 casos) han sido en personas vacunadas. Es decir, antes de las vacunas había 100 casos por semana y ahora hay solo 10. Ahí sí que podríamos decir que las inoculaciones están funcionando y esos 8 casos se dieron en personas susceptibles (podría ser porque son de edad avanzada, o con un problema inmune, o con comorbilidades, etc.) y podríamos sentirnos muy contentos con los datos.

Pero, ¿qué pasaría si en realidad se registraron 100 casos de hospitalizaciones en la última semana en esa población? (es decir, igual que antes, cuando no había vacunas). En este caso, no se ve ningún efecto “protector” de las inoculaciones y de hecho, es grave que parecería haber un indicio (que tendría que explorarse más profundamente) de que los vacunados son más propensos a ser hospitalizados con COVID-19 que los no vacunados porque el 80% de esos casos (es decir, 80 personas) son precisamente vacunados. Recuerden que quedan solo 100 personas no vacunadas en esa ciudad ficticia, y tenemos en este ejemplo que de las hospitalizaciones solo 20 (el 20%) no contaban con la vacuna. Ahora vamos a verlo en proporciones:

En el primer ejemplo: una población de 1,000 donde 900 ya están vacunados y 100 no. Se tienen solo 10 casos de hospitalizaciones a 9 meses de haber comenzado a vacunar y de estos casos, 8 son vacunados y 2 no vacunados. Claro, no sabemos cuántos se infectaron en la población en ese tiempo, pero si consideramos que todos en la población tienen el mismo riesgo de infectarse y el mismo riesgo de enfermar y que la única diferencia es la vacuna, entonces podríamos calcular que la tasa de riesgo para ser hospitalizado por COVID-19 es de: 8/900 vs. 2/100. Esto significaría que la tasa de hospitalización en los vacunados es, redondeando un decimal, de 0.009 mientras que la tasa de hospitalización en los no vacunados es de 0.02, y podríamos calcular que es 2.3 veces mayor esa tasa en los no vacunados. En el segundo ejemplo: una población de 1,000 donde 900 ya están vacunados y 100 no. Se tienen 100 casos de hospitalizaciones a 9 meses de haber comenzado a vacunar y de estos casos, 80 son vacunados y 20 no vacunados: 80/900 vs. 20/100. Esto significaría que la tasa de hospitalización en los vacunados es, redondeando un decimal, de 0.09 mientras que la tasa de hospitalización en los no vacunados es de 0.2 (2.2 veces mayor en los no vacunados; la diferencia con el valor del párrafo anterior es por los decimales). Si nos quedamos con esta información y aceptamos los supuestos que mencioné, entonces podríamos erróneamente considerar que las vacunas están funcionando y que es mayor la hospitalización en no vacunados que en vacunados.

Antes de decir: “lo ves, funcionan perfectamente”, necesitamos recordar varias cosas: 1) que antes de las vacunas también se daban 100 casos semanales de hospitalizaciones de personas con COVID-19. Es decir, que no cambió nada la incidencia semanal de hospitalizaciones; y 2) que, más allá de esa contundente evidencia de falta de efectividad de esas vacunas, de los 100 casos actuales, solo el 20% (20 personas) son personas no inoculadas, y el 80% (80 personas) son personas inoculadas. En ese sentido, es 4 veces mayor la contribución de los vacunados que de los no vacunados a la hospitalización por COVID-19.

Imagen (A)

Dejemos la población ficticia a un lado y veamos los datos del gobierno de España: (https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/Actualizacion_509_COVID-19.pdf). De acuerdo al cuadro 7 de ese documento, que anexo como imagen (A), la proporción semanal de casos hospitalizados vacunados a no vacunados ha ido incrementando de 2.04 hasta 3.99 (es decir, 2 a casi 4 veces mayor en vacunados que en no vacunados). Como expliqué arriba, eso sería esperado si cada vez hay más personas vacunadas pero hay menos casos. Pero eso no es lo que se ve, aunque sí hay cada vez más personas vacunadas, el número de casos de hospitalizados va en aumento (siendo de 19,227 casos en la semana del 8 al 14 de noviembre, un incremento de casi 100% que en la semana del 20 al 26 de septiembre).

En el cuadro verán que presentan también la tasa semanal y la describen como el número de hospitalizaciones por 100,000 personas donde el denominador es el número promedio (para esa semana) de personas que están vacunadas y no vacunadas, respectivamente, en la población Española. ¿Recuerdan los supuestos en el ejemplo de arriba, donde dije que tendríamos que suponer que el riesgo es el mismo en la población y que lo único que cambia es el estatus de vacunación?; bueno, pues ellos están haciendo lo mismo aquí, y es un poco tramposo porque hace que quienes no comprenden los datos se “vayan con la finta”.

Veamos porqué: al igual que hicimos arriba tomemos en cuenta que de los 19,227 casos de hospitalizaciones de la última semana que reportan, el 78% corresponde a los vacunados, y el 22% a no vacunados. Es decir, que es 3.5 veces mayor la hospitalización por COVID-19 en los vacunados que en los no vacunados. Ellos ponen las columnas de “tasa semanal” y ahí parecería que es mayor en no vacunados, pero vuelvo a explicarles que no es correcto usar esta información para comparar las hospitalizaciones, porque efectivamente, cada semana hay menos no-vacunados, y por eso, cada semana es mayor esa tasa (se va reduciendo el denominador).

Es importante aclarar que no deben usarse estos datos para analizar epidemiológicamente la efectividad de las inoculaciones. Para eso necesitamos más información y un diseño de estudio muy riguroso. Pero, definitivamente no podemos decir que, con base en los datos del Ministerio de Sanidad Español, las hospitalizaciones son mayores en no vacunados. Eso, simplemente, no es correcto.

Espero que esta explicación les sea de utilidad y les mando saludos

Karina Acevedo Whitehouse

Karina es Doctora en Ecología Molecular (Universidad de Cambridge, Reino Unido), Master en Ecología Marina (CICESE, México) y Licenciada en Medicina Veterinaria y Zootecnia (CICESE, México). Ha publicado numerosos artículos científicos y colaborado con capítulos en varios libros.


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